¿Cuál es tú actitud ante los problemas?


Dando un paseo por el parque ecológico Piedras Blancas ubicado en Antioquia, encontré un aviso muy representativo de la cultura paisa caracterizada por su perseverancia, como decimos en Colombia por su “berraquera”.  El anuncio rústico decía: “Aquí los problemas son muchos, pero todos tienen solución. Es asunto de voluntad el que las soluciones tomen el lugar de los problemas”.

A raíz de mi encuentro fortuito con este mensaje tan interesante, nació la idea de invitarlos a una reflexión sobre el origen de los problemas y las diferentes actitudes que podemos asumir a la hora de enfrentarlos.

problemas
Foto tomada en el parque ecológico Piedras Blancas

La palabra problema tiene su origen en tres palabras griegas: problema, emblema y epiblema; todas derivadas del verbo ballein que significa lanzar, echar y poner.  Originalmente problema significaba algún objeto físico que se interponía en el sendero de un viajero.  Con el correr del tiempo se vio la analogía entre el camino físico y el psicológico, y se transformó en metáfora, convirtiendo la palabra “problema” en algo que se interpone entre la realidad actual de una persona y lo que necesita o desea.

Los problemas son subjetivos; diferentes personas pueden percibir o no una misma situación como problemática dependiendo de sus valores, sus creencias y pensamientos, las emociones que le produce, su experiencia previa y la información que tiene disponible para hallar la solución. De igual forma la manera como cada quien asume el reto que se le presenta influye en su reacción: algunos pueden sentir miedo mientras otros se disponen a luchar; unos reflejan actitudes mágicas, otros, aportan ciencia, técnica y experiencia; algunos se apresuran a tomar decisiones, otros vacilan en eternas deliberaciones; unos abren abanicos amplios de posibles soluciones y otros se dejan atrapar haciendo siempre lo mismo, perpetuando el problema.

¿Qué determina nuestro estilo para resolver problemas?

La mente es el producto de lo que el cerebro hace; si nuestros pensamientos se centran en un futuro catastrófico o en un pasado lleno de tristeza y dolor, tendremos dificultades en encontrar la solución adecuada a los problemas, sentiremos tanto miedo, desesperanza u odio que será imposible avanzar y encontrar soluciones. Estar consciente del presente, nos permite estar alertas para reconocer, aceptar y agradecer lo que tenemos y quiénes somos y reconocer que las dificultades son ilusiones transitorias y oportunidades que la vida nos brinda para crecer.

“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.”  

– Albert Einstein

Las personas que tienen una actitud positiva, que son coherentes con sus valores y confían en sus capacidades asumen una situación problemática como una oportunidad o un desafío y  dado que poseen mayores niveles de autoeficacia, tienen expectativas más elevadas de sí mismos y perciben el entorno como menos amenazador. Gracias a ello son capaces de afrontar las situaciones de una forma positiva y experimentan mejores niveles de bienestar general.

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