La Tolerancia: Un antídoto contra la violencia


Crecí en una sociedad marcada por la violencia y el terrorismo, los medios de comunicación invadían nuestras vidas con imágenes de agresividad y guerra. Pasear por la ciudad o el campo, daba temor porque podías convertirte en víctima del narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo o de bandas criminales. Este panorama hizo que siendo niña me planteara una pregunta que marcó mi interés en el estudio de la psicología y la educación. ¿Por qué los colombianos somos violentos?.

“No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.   Voltaire

A medida que fui creciendo me di cuenta que el interrogante estaba mal formulado porque partía de una creencia que en la mayoría de los casos no se aplicaba a la realidad: “los colombianos somos violentos”.  Esta pregunta se transformó en muchas otras: ¿Cuál es el origen de la violencia en Colombia? ¿Cómo influye la educación en la perpetuación de la violencia? ¿Qué podemos hacer para mitigar el impacto de la violencia en las nuevas generaciones? ¿Cómo puedo contribuir como persona a la construcción de la paz?, ¿Hay algún antídoto contra los efectos de generaciones de personas inmersas en una sociedad en conflicto?

Aún no he encontrado respuesta a todos estos interrogantes, sin embargo no cabe duda que el ambiente en el que crecemos influye notablemente en cómo percibimos el mundo y cómo nos comportamos. Adicional se sabe que la educación en valores es una buena vacuna que permite prevenir y curar  los efectos  que décadas de violencia han dejado en nuestra sociedad.

La primera vacuna que debemos aplicar dentro del esquema de prevención contra la violencia es el valor de la Tolerancia,  una virtud que nos permite dejar de querer imponer nuestra voluntad a toda costa, ignorando por completo a los demás y reaccionando con agresividad y violencia frente a quienes no piensan de la misma forma que nosotros. Un valor que nos enseña que la riqueza se encuentra en la diferencia, que las opiniones de los demás merecen ser tenidas en cuenta y que el respeto por el otro, es un valor fundamental para la convivencia pacífica entre las personas.

Solo las personas tolerantes descartan la violencia como una forma de resolver sus conflictos, prefieren dialogar y negociar.   Son capaces de ponerse en el lugar de los otros,  escucharlos, entender sus problemas y su manera de actuar. La tolerancia desarrolla una actitud de aceptación al otro y capacidad para comprende que no existen verdades absolutas, que el conocimiento humano siempre se renueva, que las costumbres cambian, que las modas son pasajeras y que  hay miles de formas de vivir, de expresarse, de actuar y de ser.

Referencias bibliográficas

  • EL TIEMPO (2002) “El libro de los valores” Casa Editorial EL TIEMPO.  Bogotá – Colombia.
  • MUNDUATE, Lourdes y MARTÍNEZ, José.  Conflicto y Negociación.  Colombia: Pirámide.  1999.  37p.
  • RODRIGUEZ, Mauro. Manejo de conflictos. México: Ed. Manual moderno. 2da edición. 1989. 15p.
  • WALTON, Richard. Conciliación de conflictos interpersonales: confrontaciones y consultaría de mediadores. EAU: Fondo educativo interamericano.1973. 2p.
  • http://www.ecojoven.com. LOS VALORES HUMANOS I y II.
  • http://www.valoreshumanos.com/