¿Por qué el miedo mata?


En este artículo analizaremos el mecanismo por el cual el miedo conduce a la enfermedad.

“No tenemos nada que temer salvo el miedo mismo” Franklin D. Roosevelt

El miedo es un mecanismo neurobiológico de supervivencia, una respuesta ante peligros reales o imaginarios que nos permite reaccionar efectivamente en situaciones de estrés agudo como rescatar a un niño de una caída o ponernos a salvo de un choque eminente. No obstante, este sistema de protección no está diseñado para mantenerse activo de forma continua; en una situación de peligro nuestro organismo produce cortisol, una hormona que tiene el poder de movilizar momentáneamente los recursos de energía del cuerpo para potenciar las respuestas rápidas de enfrentamiento o huida.

La respuesta de estrés tiene un costo para nuestro cuerpo. Cuando nos sentimos amenazados por periodos prolongados de tiempo, el organismo acaba por agotar sus recursos, las hormonas se hacen menos eficaces y comienzan a acumularse en la circulación deteriorando el metabolismo y afectando el tejido muscular y los sistemas autoinmunes, circulatorio y nervioso. Si en forma continua nos enfrentamos a problemas que interpretamos amenazantes, se presenta estrés crónico, implicando un riesgo para nuestra salud, debido a los recursos físicos y mentales que el organismo debe invertir a largo plazo.

MIEDO

Hoy en día nos vemos sometidos a situaciones y problemas que no amenazan la supervivencia inmediata o la de nuestros seres queridos pero activan de igual forma el mecanismo neuropsicologico del estrés. La forma como asumimos las situaciones de la vida es subjetiva; ante una misma situación (por ejemplo, hablar en público), una persona puede desencadenar la respuesta de estrés y otra puede sentirse tranquila. Esto se debe a que nuestras creencias actúan como filtros que cambian la forma en que percibimos e interpretamos el mundo y adaptan nuestra biología a dicha interpretación.

Con el objetivo de evitar el daño que el estrés puede causar a nuestra salud, es importante estar conscientes de que nuestras creencias controlan nuestro cuerpo, abrir la posibilidad a que las ideas que consideramos amenazantes pueden estar erradas y darnos la oportunidad de reevaluarlas y transformalas

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Referencias Bibliográficas

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Lipton Bruce H., 2005, La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. Palmira. Virginia